Fin de Semana en Imón
Gracias a las indicaciones de Alex y María, y a mis investigaciones, encontramos un muy agradable hotel en el pueblo de Imón, a mitad de camino entre Sigüenza y Atienza, Gualadajara. Fuimos a celebrar nuestro 1er aniversario de boda.
Llegamos el viernes antes de cenar, y nos diero la habitación del Palomar, que aunque pequeña, tenía muy buena luz y estaba decorada con mucho gusto y cuidado. Nada más llegar conecté la iPod al equipo de la habitación (llevaba todo tipo de cables, incluso el donut que nos regaló Noe, por si no hubiera habido equipo hi fi) y nos sentimos como en casa.
En Imón las opciones para cenar son limitadas. O cenas en el restaurante La Sal o no cenas. Así que con cautela y ya listos para recorrer los 14 km que nos separan de Sigüenza nos acercamos a investigar 'la' opción. Qué sorpresa! Restaurante más bien moderno, muy cuidado, llevado por una pareja jóven y con una carta bien apetecible. Disfrutamos mucho, echamos de menos poder brindar con Champagne.
Los mismo dueños del hotel han montado un Spa y allí nos dirigimos el sábado por la mañana. Que gusto el masaje que recibí. Arancha parecía igual de contenta. Fue un buen inicio de día que continuamos con un paseo por la planicie cercana al pueblo. Nuestro objetivo no alcanzado era un castillo que oteábamos a lo lejos. El paseo nos abrió el apetito, que saciamos en un restaurante de manteles de papel y vino en jarra, con muy buena carne. Una delicia. La siesta está obligada.
Hi Tech que somos, además de la iPod llevábamos un aparato de DVD y todos los posibles cables necesarios. Así que después de la siesta disfrutamos de algúnos capítulos de la vieja serie M*A*S*H. Como detalle, la guerra de Corea se luchó de 1950 a 1953 (no estábamos seguros).
A día siguiente nos quedamos muy contentos con la visita a varios pequeños pueblos de la zona. Nos gusto mucho Palazuelos. También visitamos Carabias, desde donde iniciamos un paseo hasta llegar a un bosque en un altiplano. Un lugar precioso y solitario. También nos acercamos a Ures y Pozancos, otros dos pueblos anclados en el pasado, en un frondoso valle, donde todas las casas estaban rodeadas de cuidadas y coloridas flores.
Nos a gustado mucho esta zona de Guadalajara, la volveremos a visitar.
Hotel Salinas de Imón


